Cueva de Altamira
Historia del descubrimiento La historia del descubrimiento de Altamira combina el azar, la agudeza y la tragedia personal en proporciones que hacen de ella una de las narraciones más conmovedoras de la historia de la arqueología. La cavidad fue localizada hacia 1868 por el tejero local Modesto Cubillas (1820-1881), que entró en ella accidentalmente y la comunicó a su vecino Marcelino Sanz de Sautuola (1831-1888), un rico hacendado santanderino aficionado a las ciencias naturales y la Prehistoria, que la visitó por primera vez en 1875 pero no reparó entonces en las pinturas.
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